Miguelangel Palencia

Estudiante Cine y Comunicación Audiovisual • UVM | Viña del Mar, Chile.

Acerca de mí

Soy un estudiante apasionado por crear experiencias sensoriales completas combinando lo visual, narrativo y lo técnico. Me apasionan la fotografía, la investigación y la filosofía. 

Curriculum Vitae

La carta que Dios no respondió | Carta Audiovisual 4º semestre

Videos / Correspondencia Audiovisual

Sinopsis

Un joven intenta aceptar que padece una enfermedad crónica que lo marcará por el resto de la vida, pero tras intentar ocultar su enojo con la vida por demostrar que puede salir adelante, y la asignación de escribir una carta honesta, descubre que la verdadera forma de salir adelante es haciendo justamente lo contrario. 

Sobre el proyecto

En la segunda etapa del ejercicio de correspondencias audiovisuales del ramo de Fotografía Documental, la consigna fue realizar una carta dirigida a un compañero de curso, con el objetivo de expresar quiénes somos o algún rasgo íntimo que nos definiera.

Trabajé este ejercicio junto a mi amigo Johann. Ninguno de los dos tenía claro qué iba a grabar el otro, pero ambos queríamos expresar algo honesto, algo algo que no hubiéramos expresado antes, acompañado de un lenguaje poético que surgiera desde la imagen y la palabra.

En ese momento, escribir me resultaba difícil. Todo lo que sentía estaba atravesado por una molestia contra el mundo, y una necesidad de demostrar que podía seguir adelante sin detenerme demasiado en lo que dolía. Sin embargo, el acto de escribir esta carta —poner en palabras aquello que más me dolía—, terminó siendo una forma inesperada de liberación y de honestidad plena al espectador. La cámara me acompañó registrando en pocos planos, las cosas que siempre miraba en silencio durante esos días. 

Lo más significativo del ejercicio ocurrió al momento de la exhibición. Ninguno de los dos vio la carta del otro hasta ese día. La carta realizada por Johann, sin saberlo, dialogaba directamente con la mía: enseñando una mirada pictórica de una plaza en Valparaíso, su respuesta ofrecía una su visión optimista de la vida y un consejo a mi situación.

La carta que Dios no respondió no busca dar respuestas, sino registrar un momento de quiebre, donde aceptar la fragilidad se vuelve parte del camino para seguir adelante.

Espera… ¿Eso es todo? Si mi querido lector/a hasta hemos llegado, pero si tienes ganas de mas te invito a ver la carta y, por qué no, a darte una vuelta por el blog.